Misantropía

Mi foto
Nombre: andrés yeah
Lugar: Rosario, Santa Fe, Argentina

756edolpiyfhv{-ik.ññp{hisñdla {´gdlfdm{<.

domingo, mayo 31, 2009

a nadie le importa mi blog

por eso lo quiero



.

miércoles, mayo 27, 2009

silencio vi

Desperté.
Una habitación sin límite vertical
donde ya no hay silencio.

Este techo
no nos mira
con los ojos de un desconocido.



Fin.




.

martes, mayo 05, 2009

bufanda

Tengo nubes en el pelo y en las manos.
Vas fabricando nubes mientras me decís todas esas cosas,
me mirás con tus ojos gigantes que me parten en mil reflejos
y hay una nube diferente para cada una de mis versiones.

Las nubes
redondas
se imprimen en las paredes,
se me pegan en la ropa
y yo no las quiero sacar.
Las estoy juntando
para hacerme una bufanda.

Una bufanda hecha con tus nubes.




.

domingo, mayo 03, 2009

miedo

Te tengo un montón de miedo.

No puedo mirarte a los ojos,
no puedo recordar su color



.

viernes, abril 24, 2009

mas chau

perdón, pero no creo en las segundas oportunidades





"Give up this fight, there are no second chances.
This time I might.
To ask the sea for answers."




.

que bueno

Que bueno que ya no me digas que te identificas con lo que escribo.



.

domingo, abril 19, 2009

chau chau

no te invito más a mi domingo islandés


.

sábado, abril 18, 2009

y yo que pensaba que tenías buen gusto

cómo puede gustarte alguien que saca esas fotos?



.

viernes, abril 17, 2009

changes changes

En este último tiempo mi forma de escribir cambió mucho,
empecé a escribir como si nadie me fuera a leer.
Porque sé que nunca me vas a leer
ni te interesa

:)




.

martes, abril 14, 2009

silencio v

Caminamos
juntos,
desconocidos,
con la seguridad del tiempo en nuestros pasos.

La indecisión es descubierta por accidentes luminosos,
traes la sombra con tu mirada.


Tus ojos tienen el color del invierno.

A partir de hoy no quiero recordar nada que no te incluya.






.

miércoles, febrero 11, 2009

profecía

"Una última guerra luminosa nos tendrá como testigos.
Desde otras dimensiones descenderán cofres sagrados de energía piramidal
cuya luz nos convertirá en lluvia que traerá consigo el olor del arcoiris.
Cristales de fuego describiendo la trayectoria del viento
trazarán en nuestra piel jardines de jazmines geométricos,
liberándonos para siempre de nuestra antigua forma
y de cualquier sensación cercana al dolor."



.

martes, enero 27, 2009

Recuerdo esa mirada que nunca sucedió
la distancia aumentaba y ya no era solo un vidrio lo que nos separaba.
Y esa esquina.
Cumplí mi deseo de ser invisible
cuando menos lo necesitaba.



.

lunes, enero 05, 2009

aclarando

misántropo, pa.

1. m. y f. Persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano.



.

lunes, noviembre 10, 2008

silencio iv

Llegaron
por fin,
me inundan de vacío ajeno,
de nuevas necesidades.

Nos miramos con ojos prestados,
desabrigados en una habitación de invierno constante,
los fantasmas confunden a la espera,
no merecemos la sombra que proyectamos.



.

sábado, septiembre 27, 2008

teníamos las medias mas lindas
de todo el lugar



.

martes, septiembre 23, 2008

a punto de perder un talento que nunca debí tener

y vos, reís



.

viernes, septiembre 19, 2008

nadie se calla tan bien como yo


.

sábado, septiembre 06, 2008

silencio iii

Peces muertos en un volcán
esperan la lluvia.
Un relámpago rojo,
tornados salen de mis venas.

Pestañas mojadas en una sonrisa ensayada,
mi cielo privado no reacciona a tiempo
y rompe un silencio que no quería compartir.

.

domingo, agosto 31, 2008

quiero irme a vivir a Islandia

Quiero caminar por horas y horas en la cima de un glaciar
Hacer de las montañas un altar
y que la aurora boreal sea mi dios.

"arrodillarme y llenar mi boca con nieve,
de la misma manera en que esta se derrite
desearía derretirme en vos."



Los domingos son mi día islandés.



.

sábado, agosto 30, 2008

este blog se transformó

(para bien o para mal)

porque el que escribe ya no es el mismo



.

miércoles, agosto 27, 2008

no soy sincero

Deberías haberte dado cuenta en ese momento
de que no te deje ir para que te fueras,
sino para verte volver.


Ese dibujo no debería haberme pasado.


Y yo, sentado ahi, cantaba:

"insanely expectiiiing,
you to cooome theeeeere
knowiiing that I waaait for you theeere"


.

domingo, abril 06, 2008

silencio ii

Una lluvia enciende un nuevo color,
las gotas que no me tenían como destino
dibujan en el suelo mi silueta
y me recuerdan todas mis limitaciones.

Una ventana que parpadea asimétrica,
arroja palabras en silencio
que se imprimen en mis ojos como destellos de colores,
preparo mi mejor muerte
con fragmentos de canciones que me hacen dormir.
Cuando despierto dejamos de ser,
solo existimos en el silencio de nuestros dedos.



andrés.b

domingo, marzo 30, 2008

silencio i

Agrando mis ojos
y recibo el cambio alerta de palabras.
Un nuevo silencio redescubre un círculo inconcluso,
yo, el silencio y un paisaje infinito.
Los obstáculos me sobrepasan
pero no puedo tomar el riesgo,
nada tan liviano puede hacerme cambiar de enfoque.
No interrumpo al discurso violeta cuando estoy a gusto,
en silencio es como lo acepto.
Mi regreso no tiene nada de violeta,
porque volví para amigarme con lo que me lastima.



andrés.b

viernes, enero 18, 2008

naturaleza

Flores de plástico en la pared
esperan que camine sobre ellas,
quiero un bosque, no un jardín.
En un mismo dia me repito tres veces,
me despierto sin haber soñado,
miro hacia arriba y veo huellas
que no se unen a mis pies.
Piso las flores para no aplastar a la piedra,
me rio del camino delimitado
y me arrastro a su lado
tocando todo lo que no debo.
Soluciono todo riendo tres veces por dia.
Mi expresion solo es auténtica
cuando nadie me acompaña.
Lo olvido todo
con el aire cerrando la puerta,
sólo soy yo cuando no hay aire,
mientras mas grande es el espacio que nos separa
mas me parezco a mi mismo.



andrés.b

lunes, marzo 26, 2007

dos muertes entre fragmentos de cielo.

Camino en círculos
construyendo paredes repetitivas
que desenfocan a las melodías
que convertirían a mis oídos en
flores desalineadas.

Dos buenas noticias es demasiado pedir,
le ruego a los que se yerguen sobre mi cabeza
que renuncien a tal atrevimiento
y se rebajen a acompañarme
en mi sueño de ser los espirales de humo
que suplantan histéricas siluetas
entre mis parpadeos violetas.

Me gustaría que el sol deje de ser parte del cielo
para saber si las nubes
se iluminarían por desición propia;
y recien entonces sentir su sabor,
en un lugar alejado de mi miedo a las tormentas.



andrés.b

lunes, enero 15, 2007

de vuelta

Encontré el escondite perfecto,
donde todos pueden verme la espalda.

Relojes de arena
con luces blandas comestibles
en un cajón,
rasguños
en las paredes
y un abrigo masticable
sonrien
in ter mi ten tes.

Saludo desde lejos a mis visitas;
abrazado a un itinerario inconciente
escupo las manos que ofrecen libertad,
mientras mas espacio me quitan
más
lugar
encuentro
para
mi
mismo.

Hoy volvi,
y el olor es diferente.
Busco
nuevas cicatrices
que confirmen
que soy yo quien pelea.
Desato una cadena
para despegar
mi reflejo del espejo.
Disfruto controlando su movimiento.



andrés.b

martes, diciembre 26, 2006

las mariposas tambien son bichos

viernes, noviembre 24, 2006

.

Esto es bastante bastante viejo, es mi punto de vista de: Andrés.

Un banco de madera me abrazaba mientras lo que caía de mis ojos estaba tan lleno de incertidumbres que no podría ser definido como lágrimas. Fantasmas monocromáticos recorrían el cielo intentando arruinar el momento, pero nunca me habría sentido incómodo en un ambiente así: los árboles me regalaban miles de lunas entre sus hojas, el silencio sonaba tan fuerte que me aturdía y en mi nariz habitaban pinos imaginarios que hacían que el aire tuviera un espesor y un color inesperadamente mágnificos.
Alguien que desde lejos venia dibujando palabras hermosas en el suelo desarmó el manto que me rodeaba y se sentó a mi lado. Pregunté algo por compromiso, pero no quise escuchar la respuesta. El viento estaba tan tranquilo jugando con su pelo que no quise interrumpirlo para que transportara mis palabras, igualmente ella notó mi necesidad de sonreir por canciones tristes. No necesitamos una conversación, aunque quizás si la tuvimos.
Miré al cielo contestándole en silencio lo que debía haber dicho en voz alta.
Otro espectro de un solo color me maravilló dejando una huella luminosa frente a mis ojos y siguiendo ese trazado con la vista noté que ella también disfrutaba del espectáculo; estabamos compartiendo la diversión sin saberlo, la miré tratando de desencajarla del paisaje y nos respondimos el uno al otro con solo seis segundos de viento y hojas secas.
Interrumpió el silencio con una voz dulce pero inentendible. El banco de madera la escuchó y me soltó de su abrazo y todo lo que me rodeaba dejó de existir. Solo quedó ella y ningún paisaje. Lo que veíamos era ya demasiado violeta como para no ser algo cotidiano y se lo hice entender gastando pocas palabras.
Me miró con ojos transparentes acompañados de una canción que trajo un nuevo silencio y solo quedaron nuestras lágrimas, intentando trepar las paredes.

viernes, octubre 27, 2006

nadie se ve lindo cuando tose

sábado, octubre 07, 2006

Cuando no estoy
sólo se escucha una palabra.

Sólo hay una palabra
que me hace desaparecer.

sábado, septiembre 30, 2006

Bajo la velocidad sin pisar escalones
y aplaudo en cámara lenta.
A veces hasta el violeta es una mancha.
Las manchas también pueden tener
sonidos agradables.
Ruidos que nacen para mezclarse
cambian de parecer
y forman imágenes repetidas
que no pienso detenerme a mirar.
Sobrevivo, acumulando silencio vertical
y escupiendo soledad en una burbuja
para tener dónde esconderme.



andrés.b

al carajo las itálicas.

viernes, agosto 04, 2006

ropa mojada.

Soy lo que refleja un espejo
que no está frente a mí.
A veces las olas rompen en mis pies
y ahuyentan a las cenizas que me hacen solitario.
Me despego de un suelo que me pisotea
y desde el cielo lo miro a través de las paredes,
desarmo curvas de colores
para inventar un nuevo lenguaje
y distraigo a una estrella
para adueñarme de su silencio,
comprendo todo lo que no recuerdo
y muerdo mis dientes para volver a olvidarlo.




andrés b

miércoles, julio 19, 2006

El amor se puede resumir en un círculo, todo se trata de trazar circulos.

martes, junio 20, 2006

I like to see
How you all would bleed for me

viernes, marzo 31, 2006

Cielo invertido

De a poco el cielo se endurece
y el sol se comprime bajo nubes de espejos,
salto de un auto en movimiento
y aterrizo sobre flores que me muerden
en una nueva oscuridad.
Manchas humedas que vuelan sin ojos me acarician,
a veces intentan pintarme con colores
pero se arrepienten a tiempo
para no arruinar el poco paisaje que dejan ver.
Laberintos concéntricos no dejan de mirarme,
trazo un círculo sobre otro ya marcado
hasta romper el molde;
escupo leones corriendo en espiral
que pierden su forma mientras sonrío por un ciego atardecer.
Frutas violetas me marcan caminos que no corresponden,
elijo uno para seguirlo
pero la luz se sumerge en el piso que parecía firme;
una aguja se clava en mis huesos
y me despierto masticando un sabor que no es el mío.
Un ejercito de noches predecibles invade mis paredes,
desatornillo mis pies del techo para unirme a ellas
y vuelvo a dormirme en la orilla,
hipnotizado por un cielo conmigo brillando.





andrés b.

sábado, febrero 11, 2006

paredes que flotan en el mar

Me encuentro una vez más
frente a paisajes infinitos,
estructuras que se derriten y bailan
mientras se acercan involuntariamente,
movidas por vientos con mas fuerza que mi sonrisa.
Siento pocas ganas de ser uno con lo que me rodea,
me disuelvo golpeando la cabeza
contra esos muros que se abalanzan unos contra otros
por haber movido la pieza equivocada.
Cierro los miles de ojos parpadeantes de una ciudad nueva
al tapar los míos;
ciudad que se derrumba,
distancia tan cercana que hace cosquillas.
Piso un suelo que deja de estar debajo mio,
mis pies patean aire
y a veces lo que me acompaña está tan cerca
que
tropieza conmigo
antes de que yo pueda desarticularlo.





andrés b.

lunes, enero 02, 2006

...

Stabbing thorns and you become me

Alguien me pidió que tirara la piedra y yo hice caso, hice el bien sin mirar a quién; aunque apunte deseando más lejos de lo que me pedían. De cualquier manera, mis brazos son demasiado humanos como para hacer bien las cosas.
Ruido a acción y reacción. Insultos sin dirección pero que son atraidos hacia mí por mi magnetismo paranoico.
La repulsión hacia todo lo que tiene mas vida que yo se renueva junto a las ganas de salir corriendo, pero no encuentro en mí una estructura lo suficientemente dura que sostenga tanta adrenalina.
Busco otra vez no ver el contorno completo de la luna entre las hojas de los árboles, porque me resulta mucho más hermosa cuando está tapada y los fragmentos visibles brillan más que nunca para que yo no pierda mi momento de luz.
No fue mi piedra lo que rompió el vidrio. La mía tenía como destino la luna y tanto brillo en ella es señal de molestia. No puede haber sido mi piedra.
Una puerta que no quiero abrir me va a ocultar un rato. Me siento en un escalón y observo las manchas grises que se encuentran en su superficie, debajo mío y en todo el piso. A veces invaden el aire lleno de oscuridad y se convierten en millones de círculos concéntricos que me rodean y acompañan los sonidos que emanan de mis oídos, achicandose y agrandandose según su voluntad. Son grises, de eso no hay duda. No tienen olor y eso es una ventaja.
Pierdo resistencia al soñar que la luna me transforma lentamente en una textura agradable y el piso aprovecha para tragar de a poco mis pies. La poca forma que siempre tuve comienza a perderse y me uno al escalon. Me gustaria tener más definidas mis intenciones, no tengo la voluntad suficiente para no convertirme en una mancha gris.
Me despego y junto fuerzas para correr como nunca, pero apenas logro estirar el piso gelatinoso que de a poco se transforma en melodías que llenan mis oídos cansados de escuchar siempre la misma excusa, me explico sin necesidad y aprovecho para nadar en lo que me envuelve. Se me tapa la nariz e intento abrir los ojos para reconocer el camino, pero estan pegados; una bendición para mi imaginación.
Mis pies se detienen al lado de un árbol. Puedo ver, pero prefiero no hacerlo. Mis brazos se ramifican y dejo de hundirme en lo que ahora es un piso diferente. Pierdo tiempo asombrándome con la luna luchando contra las hojas que salen de mis manos.



andrés b.

lunes, noviembre 21, 2005

misantropía

Finalmente me decidí a morder las manos que me daban de comer.
Manos frías, que tuercen mis dientes
y llenan mis ojos con sombras perdidas
repletas de ganas de vivir para siempre.
Lágrimas que brillan mas de lo que deberían,
me hacen recordar mi desconformidad con los de mi especie,
la necesidad rutinaria a la que estoy sometido,
misantropía totalmente necesaria.
Otra vez dejé de dejarme llevar
por las posic ione sincomo das
que me sugieren los ro strosdesp arejo s
desparramados en mis sabanas,
iluminando a su manera, las siluetas que ahora
dejaron de estar.
Grises oscuros sobre negro,
en un fondo de a ratos VIOLETA.
Me dejo golpear una vez mas por el frío
que el viento no sabe que me regala;
frío acompañado por formas cada vez mas grandes
solo visibles cuando no las quiero ver.
No muy de vez en cuando tropiezo con los cordones atados
y caigo sobre llamas frías de todos colores;
me duermo, pero mi cuerpo sigue caminando,
despierto en compañía de luces geométricas
y cortinas que no cumplen su funcion.



Pierdo vida en cada lágrima.








andrés b.

No es uno sino el piso quien tropieza.

martes, octubre 11, 2005

Un tejado sin luna y sin gato no merece ser llamado tejado.

Me gustaría saber si los objetos que toco limitan el movimiento de mis manos o si son éstas quienes delimitan los objetos.

jueves, octubre 06, 2005

(...)

Una sola imágen podría contar una historia, pero nunca me das tiempo y te vas a dormir antes de lo previsto. Me gusta ver como las mariposas logran vivir mas de un día cuando quedan impresas en todo lo que no digo.
Morir mucho y vivir poco. El suicidio de todos los dias.
A veces odio el violeta, quiero que sea un color y nada mas, quiero poder ver la lluvia y que no se me mueva un pelo.

Imágenes que se disfrutan solas,
bien podrían ser verdes,
pero no las quiero obligar.
Sabores desconocidos, y otros no tanto.
Me choco solo en sueños
y me acuesto y vomito visiones:
arañas con protesis,
lecturas que no me responden
y cosas demasiado puntiagudas como para tragarlas.
A veces el miedo no me deja dormir.


A diferencia de lo que todos piensan, es hermoso golpearse la cabeza mil veces contra la misma pared.
Escribo mis hojas en direcciones incorrectas.
No quiero ser vanguardista, solo quiero poder nacer todos los dias así como puedo morir todos los días.



andrés b.

lunes, septiembre 26, 2005

manifiesto 14.09.05

Ahora que mi espejo odia la abstracción
y quiere recobrar su forma material,
mi reflejo lucha por escaparse y vivir lo que yo vivo,
dejó de hacerme caso cuando le pido que se mueva
y me muestra falsos diseños de lágrimas en sus pestañas,
sus manos dibujan siluetas y sombras de colores
en segundos atemporales que suelen repetirse.
Mi lengua se acurruca en mi garganta
y no me deja respirar aire cansado de ser respirado
ni tragar mis esfuerzos por pensar en no-pensar.
Vasos se vacían antes de llenarse.
Vaso vacío, vaso casi-lleno, vaso vacío.
No existe la autocrítica,
mucho menos las estructuras.
Soy una escalera sin escalones,
me duermo sobre almohadas que no son tal cosa,
luego cuento hasta nueve y abro los ojos
para desenvolverme de los sueños que no quiero me pertenezcan.
Mi cuerpo quiere ser espiral.
A veces lo es.
No existe la autocrítica.
No existe la autocrítica,
mucho
menos
las
est
ru
ct
ura
s.




andrés b.

lunes, agosto 08, 2005

sin título ii 05.05.05

Sólo soy
un error
de impresión.
Lineas blancas en una superficie violeta mal pintada.
Una enfermiza
obsesión con el violeta.
Un corazón consumido por milesdeintentosdetransformarmeenimpulsovioleta.
Un violeta en una escala de grises,
aunque mi conciencia se dedique a prestarle más atención
a los leones de fuego que surgen en cada uno de de tus silencios.
Fuego que es de un violeta tan intenso
como el de esos enormes ojos pálidos:
ojos-de-caleidoscopio y espirales y violeta.
Violeta es más que el color con el que me dibujas,
violeta es la escalera que sube hasta tus manos;
pero
,
para alimentar sonrisas
,
estoy condenado
aaaaaaaaaaaasólo a
aaaaaaaaaaaaaaabajarla.





andrés b.

viernes, julio 15, 2005

lluvia en negativos 15.07.05

Quiero dejar de ser temporal
y cerrar violentamente
esas puertas que no me llevan a ninguna parte,
puertas hechas con quiebres luminosos
que atraen a mi vista para luego solo apagarse
salpicando gotas de luz en las paredes;
me invitan a descansar sin descanso,
ya que las grietas en el piso
siguen mostrándome imágenes de mí mismo
a centímetros de mi objetivo,
mi paranoia y mi miedo a alcanzarlo.
Necesito tener lentes en la lengua,
sentir ruidos que no me dejen dormir
y brazos que no paren de empujarme,
para recordar que todavía estoy despierto.
Mariposas esmeriladas en mis ojos
me dicen que tengo que dejar de pensar
en lo que recuncié hace mucho tiempo,
pero tu sueño de ser lluvia ya se cumplió
y creo que nunca te ayudé a lograrlo.




andrés b.

sábado, junio 18, 2005

simbiosis 18.06.05

La hoja imaginaria en donde intenté dibujarte
se manchó con mis intentos de silencio,
y las estrellas desprolijas que ocupan tu lugar
me transformaron en una sombra desabrida.
Hoy vi mil atardeceres que no me conmovieron
y me mostre apáticamente a gusto
cuando me escupías una y otra vez
palabras que antes me hacían llorar.
La dulzura me evade frecuentemente,
me hizo perder las ganas de escribir en el aire
y de dormir para evitar gritar.
Solo quiero oir suspiros con necesidad de simbiosis
ya que me gusta inventar reencuentros
que pasan a segundo plano
cuando los fantasmas a los que tanto temo
aparecen rodeados de ruidos incomprensibles
y se sientan en tu supuesto lugar,
que nunca se vio tan vacío como hoy.





andrés b.

sábado, junio 11, 2005

manchas de humedad 10.06.05

Otra vez me dejé envolver
por esas cortinas verdes
que tiñen mis paredes transpiradas
con colores que no dejan de confundirme.
Mis manos ya no pueden defenderme
de ese león violeta que me muerde,
haciendo obsoletos mis intentos de llamar la atención;
se dio cuenta de mi desesperación
y me abandonó dejándome
muñecos que representan lo que podría llegar a ser
si me pintaría los ojos con confianza
y rompería el silencio con miradas desafinadas.
Simulando entender todo lo que me dijiste
hoy me di cuenta de que realmente no puedo
unir tus palabras de manera correcta,
las cortinas se quebraron una vez mas
y dejaron ver los colores reales de mis paredes;
gracias a eso descubrí que el león es fragil cuando hay humedad,
eso me dio miles de estrategias para vencerlo
pero la mordida ya se hizo parte de mi
y tengo miedo de ver la sangre correr cuando me suelte
y de verte reflejada en el espejo
que se forme en mis paredes transpiradas.





andrés b.

miércoles, mayo 04, 2005

andrés

Era uno de esos días donde parece que nunca termina de anochecer y se puede confundir la luna con algun farol de la calle. Las veredas no eran las de mi barrio, y no sé si habría adoquines allí todavía. Vi un par de bancos de madera y se olía un pino. No había pinos por allí, tal vez fue la fragancia de alguien que pasó.
Un gusto a primavera tardía se apoderó de mis papilas gustativas y comencé a hablar sola con las baldozas.
-¿Estás bien?- Me preguntó Andrés.
No, no estaba bien. Extrañaba mi lugar. Pero no iba a decírselo. Él ya me conocía bien como para saberlo. Yo no tenía ganas de nada, quería quedarme ahí con un termo con café o algo así, y hablar con mi amigo hasta que se hiciera demasiado tarde, incluso para las mariposas.
-Sí, estoy bien. Qué querés que cante hoy?- Le mentí y apenas lo miré.
-Cantame Placebo. No hay nadie por acá al que le guste Placebo- Me dijo. No me miraba, miraba al cielo como preguntándole por qué.
Pensábamos lo mismo, al mismo tiempo, como siempre.
Hubo un silencio de unos minutos. Nos quedamos los dos con los ojos pegados en una libélula que extrañamente pasó por ahí.
"No podemos dejar de imaginarnos, no?", pensé. Al mismo tiempo, él me miró melancólicamente. Nos respondimos el uno al otro con solo seis segundos de viento y hojas secas.
Empecé a tararear Hang on to your IQ.
- Burning clouds around and in my solar plexus...
- Que putamente violeta es todo - Me dijo sorpresivamente.
Lo miré y cambié de canción.
- Soulmate dry your eye...
Y los dos nos largamos a llorar.

Escrito por Nis (:hug:)

domingo, mayo 01, 2005

ganando cicatrices 15.11.04

¿Libertad? Podría llegar a ser, estaba tan confundido con esta nueva sensación de no tener paredes alrededor que cualquier información que le trajeran sus ojos sería objeto de dudas, pero de lo que no podía dudar era que cinco años mirando tan sólo un rincón más oscuro todavía que su estado de ánimo era una excusa bastante fuerte para no confiar tanto en ellos.
Libertad, o por lo menos eso es lo que parecía leerse, aunque el mensaje estaba ya casi borrado totalmente por el incesante, monótono, aburrido y horriblemente periódico movimiento de las olas (creo que dejé notar que no me gusta el mar).
Decidió renovar la escritura, incrustó uno de sus dedos en esa áspera y gruesa arena, sintiendo cada grano como un malestar metiéndose entre sus uñas y pasando por cada falange de aquel hastiado dedo índice, hasta que tocó un fondo desconocido pero lo suficientemente duro como para detener cualquier esfuerzo por seguir empujando. Comenzó a moverlo tratando de arrastrar la mayor cantidad de arena posible de un solo movimiento y el dolor, que comenzó siendo una cosquilla producida por el movimiento, terminó siendo un castigo peor que estar cinco años mirando un rincón más oscuro todavía que su estado de ánimo o, por lo menos eso le pareció en ese momento. No se atrevió a mirar, en parte por el miedo-hacia-todo que había adquirido en aquellos últimos años y en parte porque la sal había cerrado casi completamente sus ojos. Olió sangre, recordando aquellos momentos de castigo y aislamiento que todavía eran presentes, porque si bien ya no se encontraba en ese cautiverio que pensó iba a ser eterno, el sentimiento de soledad seguía más vigente que antes, aunque ahora estaba muy bien acompañado por la independencia, ya que esta vez era él mismo quien se lastimaba, sin ayuda de nadie, motivo de un orgullo realmente despreciable.
Recordó el dolor en su dedo, tuvo que amputarlo de la arena y tocándolo con la otra mano sintió que ésta se había apropiado de su uña. Pérdida que no le pareció en vano finalmente al poder ver, luego de haberse corrido la sal de los ojos, que la libertad estaba allí, con una caligrafía envidiable, mostrándose, todavía no sabiendo por qué, al mundo, al aire y otra vez, a las estúpidas olas.




andrés b.

lunes, abril 25, 2005

melodías 18.10.04

El espeso aire familiar hizo que me refugie en desgranar telgopores. A veces la paranoia es tan innecesaria que llega al punto donde todos realmente están en mi contra y mi vida termina siendo algo más que sentirme perseguido, los miedos se convierten en hechos y veo como los granos siguen cayendo como cualquier esperanza de alegría, pero no debería olvidarme de que soy yo quien los desencaja de su lugar y los hace caer; después de todo, me gusta hacerlo.
Cualquier esbozo de compañía que rompa la soledad termina siendo otro de esos tantos deseos que esperan que Dios se equivoque y me los conceda por mera casualidad, aunque a veces lo metafísico aburre y con un simple golpe del viento las persianas hacen suficiente ruido como para que el mundo real aparezca, sin hacer un gran esfuerzo.
Cansado de escribir la verdad en otros idiomas, para no darme cuenta de lo mal que suena en realidad, decidí escribir todo en mi propio dialecto. Un nuevo miedo se apodera de mí, prefiero seguir engañándome. Espero encontrar felicidad más allá, prefiero dibujar manos saludándose y sonrisas que sonríen solo por sonreír, que les molesta dar explicaciones, como a mí.
Ya harto de darme cuenta de que no hay un mundo real en los dibujos corrí como desesperado, como quien sabe que tiene al demonio a sus espaldas y hallé refugio en un bosque de árboles parlantes, donde me encontré a mí mismo y me hice saber que la última pieza que había movido sólo había hecho mas fácil que me derrumbe.
Distingo diversos olores en el bosque... el olor a lluvia que tanto admiré siempre, ahora se tornó un poco confuso. No entiendo si se debe a que es la primera vez que lo siento después de morir, o si soy sólo yo, confundido porque los granos terminaron en el suelo y ahora separados parecen ocupar más espacio del que ocupaban unidos. Esto me sugiere muchas cosas, pero, otra vez, prefiero evitar concentrarme demasiado.
Solo una vez gane terreno en aquel bosque y sentí como las hojas secas crujían al ser pisadas por pies ajenos, pero unidos a mi cuerpo. Toda mi vida, o más bien toda mi existencia (me asusta la palabra vida), sentí envidia por quienes podían lograr semejante armonía en tardes de otoño y ahora que me encontraba allí, me di cuenta de que no era el sonido, ni el color (el cual no dejaba de ser hermosamente-terriblemente sugestivo), sino que era la simpleza de ese acto lo que me maravillaba.
Aunque en ese momento la felicidad finalmente rozó mi rostro, todavía sigo cansado de ver individuos que solo miran a mis ojos para ver sus reflejos en ellos. Noté un cierto aire de anacronismo en mis actos, los espejos dejaron de reflejar cuerpos para darle lugar a pálidas luces de colores en un espacio por demás de oscuro, donde creí verme, en parte tapado por el brillo de las velas y en parte por mi inocencia.
Fue en esos días de hipnosis llenos de ilusiones donde finalmente encontré el alivio que tanto había buscado, donde cada movimiento de las gotas de lluvia era una maravilla, donde pude percibir el viento que ya no tenía más ganas de soplar, pero lo hacía solo para ayudar a que aquellas gotas se encuentren con el destino que él nunca alcanzaría y caigan en algún pétalo que las sostenga: toda una revelación.




andrés b.

domingo, abril 24, 2005

nirvana - something in the way

Debajo del puente
La lona ha empezado a agujerearse
Y los animales que atrapé
Se volvieron mis mascotas
Y yo estoy viviendo de pasto
Y de las goteras del techo
Pero está bien comer pescado
Porque ellos no tienen sentimientos

Algo en el camino. Hmm Huh

(by Kurt Cobain)

parodia 16.12.04

Todo lo que tengo para mostrar
es algo con nuevas roturas,
producto del anacronismo de mis movimientos
y de mi poco sentido de la ubicacíon.
Deprimido por costumbre
envolví a mi lengua en fuego
para tapar mi vista con el humo,
asi no tendría que volver a ver
aquellas luces que tanto me intimidan
ni aquella nube repleta de colores que no conozco
y que se esfuerza a diario
por hacer intrascendente al cielo
y por poner en segundo plano todo lo que yo digo.
Mis ojos todavía no están preparados
para ver al viento acariciando al agua,
a las olas desgastando las piedras
y borrando a mi persona de la arena;
otra vez elegí la peor manera de sobrevivir,
porque de todo lo que alguna vez fui
sólo queda una personificación paródica
de mi alma con nuevas roturas.




andrés b.

lunes, abril 11, 2005

ensayo de histeria 26.03.05.

Cinco universos en mi propia cama,
aunque uno de ellos grita más fuerte que el resto
son otras las voces que dicen cosas coherentes;
de igual manera ninguna me deja dormir
sus palabras son demasiado hermosas como para no escucharlas.
Mis oidos se confundieron y ya no distinguen
de dónde provienen en realidad los sonidos,
lo bueno es que mi ensayo de histeria hizo que me quede solo
y ya no tenga nada para escuchar.
A esta hora nadie me ve como una figura amigable,
ni siquiera mis cuatro paredes amigas
que parecen enojadas,
pues conmigo se dan cuenta
de que lo único que hacen es encerrar;
lo que no puedo diferenciar es si me aislan a mi,
o a los que que se creen libres por estar del otro lado.
Odio las dudas demasiado nuevas,
prefiero que me canten en otros idiomas,
prefiero ser libre en mi cautiverio
y me gusta imaginar en blanco y negro
lo que me decís en colores.
Por momentos dejó de importarme lo que siento,
porque las paredes se acercaron más que nunca
y ya no puedo respirarte como quisiera.





andrés b.

viernes, marzo 11, 2005

lullabies 11.03.05

Otra noche de caricias aleatorias,
gemidos que no vienen al caso
y puertas que aparecen descentradas
luciendo sombras verdes y rojas.
La hiperactividad reflejada en cenizas,
tragos y tragos de esperanzas vacías.
Por fin le veo utilidad a toda esa multitud;
cabezas que sirven perfectamente como escalones,
piso fuerte aunque mis pies tarden en responder
y por más que haya confundido más de una vez
la realidad con los sueños,
descubrí que el dolor en mi cabeza no es tal cosa;
soy solo yo tratando de salir
aunque todavía no entiendo de dónde ni porqué.
Otra noche de melodías sin melodía
algo así como cuerdas demasiado ajustadas
o gemidos que siguen sin venir al caso.
Otra noche de ojos abiertos
porque nadie ve el dormir bien como una cualidad
más allá de que te esfuerces con tus canciones de cuna.





andrés b.

domingo, marzo 06, 2005

últimos segundos 22.02.05

Otra vez corté un pétalo
y me olvidé de preguntar
si alguien sentía algo por mi.
Si tan solo quedara uno más me pediría perdón
por tener tantos cuerpos pudriéndose en mis manos;
alguien me eligió para ser su lecho de muerte
y ahora que yo elegí el mío
me imagino miles de formas de extrañar esas voces
que me hacían revolver el aire
hasta encontrar una melodía
que concuerde con el blanco y negro de tus palabras.
Otra vez me encuentro sin vida,
mirando esas nubes que forman mensajes
a los cuales me gusta inventarles destinatarios,
mensajes que no son más que mejillas sonrojadas
y cursilerías sueltas que no combinan
con el momento en el que estoy viviendo.
Miro un cadáver en mi mano por última vez
sus petálos muertos parecen estar tan vivos...
Creo que el reloj no me va a perdonar
por sacarle sin permiso
estos últimos segundos de su bolsillo.





andrés b.

incompleto 30.07.04

Harto de sostener el espejo
y no verme reflejado,
invito a sentimientos desconocidos
para que lo llenen.
Si bien ya vendí todas mis mentiras
puedo inventar otras para complacerte;
todavía estoy esperando que te des cuenta
de que el miedo hacia mi es inútil,
es sólo un sentimiento incompleto
de los tantos que llenan mi reflejo.




andrés b.

muñecos de ceniza 24.10.04

Se sentó a esperar a la sombra del humo de las fábricas y tratando de recordar cuando era apenas un niño y la imaginación era lo que más le sobraba, intentó descubrir formas en las enormes columnas de humo negro. Lamentablemente, el paso de los años había hecho que ésta tardase en aparecer, pero cuando recién comenzaba a distinguir lo que parecía ser un ángel extendiendo sus brazos hacia el cielo, lo interrumpieron los agigantados y extremadamente ruidosos pasos de un ejército de trabajadores de ceniza, cuya paranoia ahora tenía el nombre de revolución, esto hizo que su atención se vuelque en el gris de sus rostros y en el hecho de que las cenizas parecían ser ya parte de la piel. Se sintió extrañamente atraído por cómo se movían, atrayentes pero indiferentes, accidentalmente asombrosos.
Como estaba convencido de que después de algo malo siempre sucede algo peor, no se esforzó por sentir bienestar y decidió entregarse al aire confuso y por demás de contaminado que se levantaba por los rudos pasos de aquel regimiento y que parecía sólo rodearlo a él. Recordó sueños en blanco y negro, sonrisas que ya no estaban y tambien momentos que deberían haber sido eternos, pero que por algún motivo sólo revivían junto al gris de este nuevo mundo. La vida monocromática era realmente hermosa.
Una hormiga encaprichada en morder los dedos de sus pies descalzos lo distrajo un segundo. Otra vez sintió su piel repleta de colores totalmente innecesarios. Volvió a subir la vista y por más que intentó ver otra cosa, no había más que humo. Tal vez estaba demasiado empeñado en tratar de ver cosas donde realmente no existía nada, como cuando esperaba que la hormiga tuviese una respuesta racional a su pregunta de por qué lo había despertado.
Cansado del dramático pero más que nada excesivo renovamiento móvil del humo, sintió que ya era hora de hacer suposiciones. Se puso de pie, atraído por un deseo que se desvaneció al reconocer una figura paterna que nunca había estado presente en su vida y que hoy parecía esperarlo con un abrazo, abrazo que no escatimó cariño y que le devolvió esos grises que tanto extrañaba. La vida sin colores era verdaderamente extraordinaria.
Corrió al lado de aquella figura que cada vez tenía menos aspecto de padre hacia lugares en los que nunca había estado, sin embargo supo reconocer sonrisas que saludaban tímidamente asomadas en las ventanas al costado del camino. Creyó sentirse a gusto por un momento, hasta que la ruta lo guió hacia un lugar donde toda figura amigable desapareció y solo existían manchas negras salpicadas en un fondo blanco y nada era parecido a la idea que él tenía de felicidad, por lo tanto no quiso sentirla.
Otra suposición lo hizo sentarse nuevamente y apenas sosteniendo la mirada pudo distinguir los recuerdos de un hombre sentado a la sombra del humo de unas fábricas, formando una imagen que no necesitaba de colores para ser sublime.





andrés b.

domingo, febrero 27, 2005

ángel de nieve 05.09.04

Mis ramas se quebraron,
y aunque el viento no sea más que una brisa
ya perdí las ganas de soplar por él;
llegando al final de mi camino
prefiero sentarme en un costado,
e imaginar lo que piensa el aire.
Y aunque el humo nunca me dejó verlas,
sé que mis ilusiones siguen intactas
siempre bailando inconcientemente
con esas miles de sombras sin forma
que acuden a despreciables excusas,
para juntarse y ser solo una.
Y tanto me concentré en lo que piensa el aire
que otra vez olvidé soñar
aquellos colores que tanto extraño;
aquellos que mi orgullo no perdona
pero que mi inocencia tanto deja ver.





andrés b.

cielo sin sol 08.03

No sé cuál de todos mis sueños
tengo que dejar de soñar
para no ser más un esclavo del sol.
Y si todavía sonrío,
es sólo porque recuerdo cómo hacerlo
porque aún quiero encerrarme en sus ojos,
pero llegué tarde, los encontré cerrados,
y una lágrima que brotó me hizo caer.
No soporto su intensa luz,
pero temo a la oscuridad.
Lo que antes ostentaba su brillo azul
tiene sombras grises ahora.
Mis pupilas se cierran,
su corazón vacío, me captura indefenso.
Nunca imagine una noche con sol
pero si ha de presentarse,
esta es la más alejada.
Reinarlo es ya un sueño olvidado
porque dejé de ser dios,
y ahora me quema el dolor





andrés b.

sábado, febrero 26, 2005

las tres salidas 10.08.04

Miró la hoja donde ella había escrito, examinando cada letra una por una, amando las similitudes y diferencias entre éstas, recordándola y buscando algún rastro de ella. Encontró lo que buscaba en una de las puntas, la cual se hallaba extrañamente doblada, o más bien, parecía enrollada, como presa de un ataque de nervios. Pensó que ella la había dejado así a propósito, para que él lo note, para que la recuerde, para unirlos por siempre. La punta doblada de la hoja sería su secreto, invisible o tal vez algo habitual para cualquiera, pero para él, significaba el poder ser protagonista de una historia en la que siempre quiso estar.
Todas esas ideas pasearon por su cabeza y hasta sintió vergüenza de sí mismo al pensar que las conclusiones que había tomado estaban siendo tal vez demasiado egoístas. No era nada más que la punta de una hoja. No, "no era una hoja, era la hoja de ella" pensó y esto cambiaba totalmente su significado y esa punta estaba ligada por naturaleza al papel, por lo tanto no era algo insignificante, era también de ella.
Pensó en el enorme universo que rodeaba al pequeño papel (que tantas veces le pareció gigante cuando la profesora dictaba y parecía no llenarse nunca) y lo detestó, no le encontró sentido a tan enorme e inútil espacio, deseaba que sean tan solo él, su papel y el recuerdo que este traía de ella. También pensó que mucha gente miraría aquella hoja y la depreciaría, la vería sólo como un papel más en el mundo, hasta llegó a sentir lástima por ese tipo de gente, la que no veía mas allá de lo que estaba enfrente de sus ojos. Odiaba la idea de que su hoja pasara a ser insignificante para otros, pero prefirió no detenerse mucho en ese tipo de trivialidades, pues nunca le importó mucho la opinión de los terceros y además, estaba demasiado ocupado deleitándose con las miles de probabilidades que había dejado de lado. No había lugar a dudas que esa punta era para él, después de todo, ¿por qué otro motivo alguien doblaría así una hoja? No se le ocurrió ninguno y eso le bastó para convencerse.
Por simple acto reflejo miró su reloj y con disgusto aceptó que todavía eran las tres de la tarde, porque, si bien no era hora para llegar del colegio, no le gustaba mucho estar en su casa, prefería estar afuera (o con su hoja). En realidad lo que más ira le produjo fue que el mirar la hora lo había sacado de la realidad, aunque, gracias a este sobresalto se dio cuenta de que ya se había pasado doce cuadras en el colectivo. Se maldijo a sí mismo de varias maneras y hasta maldijo a la hoja, pero después se arrepintió y le pidió formales disculpas, por más que en otro contexto le habría parecido estúpido.
Llegó a su casa y no se sorprendió al ver que no había nadie, era martes y la rutina obligaba a toda la familia a desprenderse de la calidez de la misma. Le gustó esa soledad, pues no debía dar explicaciones a nadie sobre el porqué de su tardanza. Antes de volver a sacar la hoja del bolsillo miró nuevamente su reloj, como preparándose para ver cuánto tiempo había estado fuera de su realidad y vio que la hora seguía siendo la misma. No se detuvo mucho a pensar el motivo, pues aquel viejo reloj se descomponía con bastante frecuencia (además fue bueno creer que todo el tiempo que había desperdiciado en lamentarse y llegar a su casa en realidad no había existido).
Se sumergió completamente en su mundo donde ella lo era todo y se dio cuenta de lo peligrosa que era su posición, pues siempre le habían dicho que era imposible tenerlo todo y esta vez ese todo estaba en sus manos. Se sintió como una deidad extraña e irresponsable y un miedo extremo se apoderó de él al darse cuenta de que cualquier error suyo podría terminar con la vida de ella y la de su hoja. Por lo tanto no lo dudó más, mentalmente la guardó y decidió nunca más tocarla, pero su cuerpo se negó a obedecerle y la guerra entre sus deseos y su razón terminó nuevamente en su reloj, donde la hora seguía siendo la misma.
Luego de unos momentos de lucha interna, la vencedora resultó ser su razón. En ese momento se dio cuenta que de tanto mirar la punta de la hoja nunca había visto lo que ésta realmente decía, sólo veía sus hermosos dibujos redondos, que tanto se parecían unos a otros.
Se vio a él mismo enfrentado a un papel que de a momentos parecía un espejo. La intriga que siempre tuvo por éstos se desvaneció, como si una revelación celestial le había concedido el deseo de conocer la verdad sobre este objeto centro de tantos estudios y ensayos. Encontró a la luna al recorrer por tercera vez la salida de ese laberinto de espejos y supo realmente lo que debía hacer. Abrió los ojos y leyó lo que tanto tiempo había estado evitando. Se encontró, tal como lo había pensado, con el final de una historia en la cual recién comenzaba a ser protagonista.
Hipnotizado casi por instinto, miró nuevamente la hora y esta vez ya no era la misma, pero cualquier preocupación estaba de más, porque el tiempo no era lo que le faltaba y lo que tenía en sus manos no era nada más que un simple papel, con una punta enrollada.





andrés b.

viernes, febrero 25, 2005

destellos azules 06.12.04

Cansado de estar entre las mismas cuatro paredes de siempre y ya casi angustiado por esperar esos supuestos cuatro vientos que parecen no querer llegar nunca, decidí irme en primera persona. Bajé por las escaleras, perdiendo la noción de los pisos y entregándome a pisar escalones mecánicamente dejando a mi sombra con forma de espiral, al igual que mis pensamientos, que se marean llegando a la planta baja. Por suerte no veo más que una calle, no quiero saludar ni pensar en nadie.
Caminé esquivando basura, pozos en donde alguna vez dormí esperando poder levantarme y hombres diminutos vestidos con camisas sorprendentemente gigantes, trato de no hacerle caso a sus amenazas, pero por su culpa me pierdo entre versos...

Gente esquemática con sobretodos de naftalina
que, ya casi cediendo el paso ante el surrealismo,
elevan la vista y se detienen a mirar
frías nubes de cartón infestadas de aviones de papel,
que con ridículas gotas de lluvia
levantan el pavimento como si fuera una alfombra
y hacen que el aire se llene de impulsos.
Cuento hasta 8 besos y pierdo la cuenta;
la gente me distrae gritando una mala combinación de colores.
Me despierto sintiéndome también una parodia,
aunque no comparta el estilo
y me desagrade el olor a naftalina;
tal vez sea por los recuerdos
en forma de almohadas olvidadas en el armario...


Aunque nunca cerré los ojos, ya no sé en dónde me encuentro, pero me parece que conozco a la gente que me rodea, por lo menos, las voces suenan familiares y todos responden al nombre que yo les asigno; es bastante gracioso (si es que existe algo que encaje con ese calificativo). También me gusta saludar a individuos con facciones que no conozco y escuchar las voces que no se parecen al rostro de donde salen. Aunque no veo el paisaje con el que había soñado y con el que me esperaba encontrar, creo divertirme.
Tres horas más tarde (lo comprobé preguntándoselo a un reloj puesto en el delgado y delicado brazo de un hermoso cuerpo difuso que, mirándolo bien, no parecía tan hermoso; sino más bien famélico y exhausto... un rato después lo vi pidiéndole a gritos una bocanada de aire a alguien que solo sabía emborrachar) vi miles de amaneceres frenéticos y mujeres vestidas de novia ensuciando el blanco de sus vestidos. Me sentí parte de ese grupo y ellos me invitaron a dormir en las nubes que parecen inalcanzables, pero tuve miedo a la altura y a aceptarme tal como soy. Dominado por el mismo pensamiento, preferí observar a los de los movimientos vomitivos y estresantes, como uñas furiosas rascando un pizarrón. No me prometían cosas irreales, pero me hicieron sentir más seguro teniendo los pies en el suelo.
Se me cansaron los ojos de contar destellos azules, son demasiados y aburren sobremanera; pero gracias a eso me acordé de que más temprano había soñado que desaparecías cada vez que me acercaba, pero te hacías ver cada vez que intentaba pensar en otra cosa. Ahora renuncié a algo que los demás llaman importante para imaginar luces que me miran con la forma más hermosa, luces que me sonríen y en cuyos pequeños orificios me gustaría caer, luces cuyos delicados razgos me estremecen. Pierdo totalmente el ritmo y el paso, me caigo como tantas veces, pero esta vez no logro encontrar el suelo. Ya no sé qué hora es, ya no hay destellos azules, ni relojes puestos.




andrés b.